Página 45 - 2017-03-00LeccionAdultos-Completo

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visto como una habilidad admirable, pero realiza-
mos tantas tareas que nos pasamos del límite, nos
sobrecargamos, andamos apurados, tensionados,
apretados con el tiempo, y nuestra productividad
se vuelve contraproducente. No tenemos tiempo
para cultivar relaciones con nuestra familia, con
nuestros amigos o con nuestro Dios.
Entonces, cuando en nuestra vida, de repente
e inesperadamente, comienzan las tormentas de
problemas y difcultades, nos sentimos perdidos y
necesitamos una soga para guiar nuestro camino.
Acerca de la historia para maestros
Después de leer la sección
“La Historia”
con sus
alumnos, utilice lo siguiente con sus propias palabras
para procesarlo con ellos
.
Rodea con un círculo
los personajes centrales de
la historia.
¿En qué situación se encuentra Daniel aquí?
¿Cómo llegó hasta allí? ¿Qué le está ocurriendo a
él? ¿Qué roles juegan los demás personajes?
Comparte cualquier otro aspecto de la historia
que sea nuevo para ti.
Daniel fue llevado de su hogar y de su país por la
fuerza. En Babilonia le dieron una educación presti-
giosa y un cargo elevado en el Gobierno. La presión
que él tenía, de ajustarse a los valores mundanales
y paganos de Babilonia, era muy grande. ¿Cuáles
fueron algunos de los problemas que él enfrentó?
¿Cómo los resistió?
El día de reposo tiene un modelo regular, en el
que nos detenemos, descansamos, nos deleitamos
y contemplamos a Dios por 24 horas cada semana.
¿Qué estás haciendo ahora para experimentar el
reposo del día sábado? ¿Hay algo que no te permite
abrazar este momento de descanso y reflexión?
¿Qué deberías cambiar en tu vida después de
pensar en estas cosas?
Utilice los siguientes pasajes para relacionarlos con la
historia de hoy:
Mateo 6:25-27; Génesis 2:1-3.
Para compartir el contexto y el trasfondo
Utilice la siguiente información a fin de arrojar más
luz sobre la historia para los alumnos. Compártala con
sus propias palabras.
De acuerdo con el
Comentario bíblico adventista
del séptimo día
, el nombre Daniel significa “Dios
es juez”, o “Dios es mi juez”. Daniel nació dentro
de una familia de nobles, del linaje del rey David..
Aunque Daniel era apenas un muchacho joven,
sus habilidades en cuanto a la administración y la
interpretación de sueños se manifestaron rápida-
mente, y trabajó en un alto puesto gubernamental
durante cuatro dinastías seguidas, mientras estu-
vieron al poder Babilonia y Medo-Persia.
La fidelidad de Daniel hacia Dios (y, como resul-
tado, la bendición de Dios sobre él) lo expuso a los
ataques de rivales celosos. Conociendo su inque-
brantable fidelidad aDios, sus enemigos lo hicieron
arrojar al foso de los leones por adorar a Dios antes
que al rey Darío.
En su
Comentario bíblico
, MatthewHenry escribe
acerca de la perseverancia de Daniel en la oración
a pesar de conocer el decreto de Darío:
“Las leyes perseguidoras siempre se hacen con
pretextos falsos, pero no corresponde a los cristia-
nos quejarse amargamente o caer en los imprope-
rios. Bueno es tener horas para orar. Daniel oraba
abierta y reconocidamente, y aunque era hombre
de muchas ocupaciones no pensaba que eso lo ex-
cusaba de los ejercicios diarios de devoción. ¡Cuán
inexcusables son los que tienen poco que hacer en
el mundo, pero no harán ni siquiera eso por sus
almas! En momentos de prueba, debemos tener
cuidado, no sea que, bajo el pretexto de discreción,
seamos culpables de cobardía en la causa de Dios.
Todos los que desechan sus almas, como lo hacen
ciertamente los que viven sin orar, aunque asegu-
ren su vida, al final serán hallados necios. Daniel
no solamente oraba sino también, sin dejar de lado
las acciones de gracias, para acortar el servicio y
reducir el tiempo de peligro, cumplía todo. En una
palabra, el deber de la oración se fundamenta en la
suficiencia de Dios como todopoderoso Creador y
Redentor, y en nuestras necesidades como criaturas
pecadoras. Debemos volver nuestros ojos a Cristo”.
El
Comentario bíblico adventista del séptimo día
dice:
“Los conjurados no tuvieron necesidad de esperar
mucho tiempo hasta ver que Daniel desacataba la